La temporada agrícola otoño-invierno 2025-2026 se ha caracterizado por un comportamiento climático atípico en el sur de Sonora, particularmente por la reducción en las horas frío, condición que se requiere para el desarrollo óptimo de diversos cultivos.
Luis Antonio Cruz Carrillo, presidente de la Asociación de Organismos Agrícolas del Sur de Sonora (Aoass), señaló que hasta el momento se han acumulado apenas entre 120 y 130 horas frío, muy por debajo de las 603 horas registradas en el mismo período del año pasado y de las 380 horas contabilizadas hace dos ciclos agrícolas.
Explicó que las horas frío se contabilizan cuando la temperatura se mantiene por debajo de los 10 grados centígrados, condición necesaria para cultivos del ciclo otoño-invierno como el trigo, los cítricos y algunos tipos de maíz, por lo que su ausencia podría generar mermas significativas en la producción.
“Investigadores del CIANO y del INIFAP ya prevén afectaciones principalmente en el trigo, cultivo predominante en el sur del estado, donde se siembran alrededor de 80 mil hectáreas de trigo cristalino en los valles del Yaqui y del Mayo, además de unas 38 mil hectáreas de trigo panificable”, externó.
Cruz Carrillo detalló que los maíces sembrados de manera temprana, ya presentaron bajos rendimientos debido a las altas temperaturas cuando debería haber frío, mientras que en cítricos la falta de bajas temperaturas afecta el color del fruto, aunque conserve buen sabor y niveles adecuados de azúcares.
Señaló que cultivos como el maíz para grano y el tomate se han visto favorecidos por la ausencia de frío extremo, ya que el mayor impacto recae en el trigo, al ser el cultivo con mayor superficie sembrada en la región.
Ante este escenario, dijo que se ha incrementado la reconversión productiva hacia oleaginosas como cártamo, girasol, canola y cebada, con una superficie estimada de entre 26 y 27 mil hectáreas; sin embargo, se trata de cultivos relativamente nuevos en la zona, por lo que aún no se tiene certeza de cómo responderán a estas condiciones climáticas.
El dirigente agrícola informó que recientemente se llevó a cabo una reunión con representantes de los sectores social, privado y ejidal del sur del estado para analizar la problemática, por lo que se prevé un encuentro con el gobernador Alfonso Durazo y la titular de Agricultura en Sonora, Célida López, para exponer las inquietudes del sector.
Añadió que entre 80 y 100 mil hectáreas quedaron sin sembrarse en los valles del Yaqui y del Mayo, en su mayoría por el desinterés de los productores ante las condiciones adversas del mercado internacional de granos, y no únicamente por la falta de agua.
Por su parte, Sergio René Lugo Bonillas, director de la Asociación Agrícola Local de Productores de Uva de Mesa, Frutas y Hortalizas, coincidió en que este ciclo registra una de las menores cantidades de horas frío, situación que impacta directamente en el desarrollo de la vid.
Agregó que gracias al manejo agronómico, la aplicación de tecnologías, fertilización, riegos y prácticas probadas en años anteriores como ocurrió en 2018, se espera mantener los niveles de producción, aunque con un incremento en los costos, para este año, estimó una producción de entre 20 y 21 millones de cajas de uva.
Lugo Bonillas subrayó que el cambio climático es una realidad que obliga al sector a adaptarse, por lo que anunció la realización de un simposio internacional los días 12 y 13 de febrero, con la participación de 16 expertos de países como Chile, Perú, Sudáfrica, Estados Unidos y España, enfocado en capacitación e innovación para enfrentar estos nuevos





